Una nave minera intergaláctica, la USG Ishimura, ha dejado de dar señales de vida después de desenterrar un artefacto extraño en un lejano planeta. Al rescate son enviados a bordo de la USG Kellion 3 miembros: Isaac Clarke, un ingeniero en telecomunicaciones;
Kendra Daniels, una experta en sistemas informáticos y Zach Hammond, jefe de seguridad. Su misión, nuestra misión, será la de reparar dicha nave y de paso investigar lo que allí ha ocurrido. Pero esta no será una simple investigación…
Con este argumento Electronic Arts nos pone delante el juego desarrollado por su equipo Redwood Shores. Dead Space es, como ya todos sabréis a estas alturas, un survival horror. Es cierto que el género está más que trillado, y que anda de capa caída, y también que su argumento, ALIENS+ESPACIO+TERROR, no es nada original, pero Dead Space funciona y lo hace a la perfección.
He de reconocer que antes de probarlo me “asustaba” un poco el hecho de que fuese lo mismo de siempre y encima aburrido. Digo esto porque quitando un par de entregas de la saga Resident Evil y lo mismo con Silent Hill, el resto me han parecido más de lo mismo y encima aburridos. Pero en Dead Space la cosa funciona desde el principio, con un arranque que quita el hipo.
Desde un primer momento uno se da cuenta de que Dead Space no es un juego más, sino que se trata de un juego especial, con carácter propio y cuyo desarrollo invita a querer más hasta llegar al final. La ambientación del juego es de lo mejor que he visto a día de hoy, siendo la aventura más envolvente de la denominada Next Gen.