Existen piezas que son simples curiosidades y otras que son hitos de la ingeniería. El NEC PC-KD863G pertenece, sin duda, al segundo grupo. Lanzado el 27 de septiembre de 1988 por la división de electrónica de consumo de NEC, este dispositivo no era solo una consola; era la declaración de intenciones de una empresa que quería dominar el salón japonés.
1. El Concepto: Integración sin Sacrificios
A finales de los 80, la PC Engine (conocida en occidente como TurboGrafx-16) estaba en pleno auge en Japón. Sin embargo, tenía un "talón de Aquiles": su salida de vídeo de serie era RF (antena), lo que degradaba la increíble paleta de colores de la máquina.
El PC-KD863G solucionó esto de raíz. NEC tomó una pantalla CRT de 14 pulgadas de alta resolución (con una rejilla de apertura similar a los Trinitron de Sony) y soldó una PC Engine directamente a la placa del monitor mediante una señal RGB pura.
2. Diseño y Ergonomía
A diferencia de otros híbridos posteriores, el diseño del PC-KD863G es sobrio y profesional.
- Frontal: Presenta la ranura para HuCards de forma prominente y un conector para el mando (Mini-DIN de 8 pines).
- Controles de imagen: Permite ajustar brillo, contraste y posición de la pantalla, algo vital para los entusiastas que buscan la "pixel perfect experience".
- Estética: Su color gris industrial estaba diseñado para encajar con la serie de ordenadores PC-98 de NEC, convirtiéndolo en el complemento ideal para un escritorio de trabajo que también servía para el ocio.
3. Rendimiento Técnico: ¿Por qué es tan valorado hoy?
La razón por la que este monitor alcanza precios desorbitados en subastas no es solo su rareza, sino su calidad de imagen.
- RGB Nativo: Al no haber cables externos, la interferencia es inexistente. Los negros son profundos y los colores de juegos como PC Genjin (Bonk's Adventure) o R-Type saltan a la vista con una saturación que ninguna televisión de la época podía replicar.
- Multisync: Aunque está optimizado para la resolución de la consola, el monitor es versátil, lo que lo hacía una herramienta de visualización de alta gama.
4. Contexto de Mercado: Un Lujo de 138,000 Yenes
Para entender su fracaso comercial (y su actual valor como pieza de museo), hay que mirar su precio: 138,000 yenes. En 1988, esto era casi cuatro veces el precio de una PC Engine estándar. Era un producto nicho, destinado a audiófilos del videojuego y usuarios con poco espacio que querían "lo mejor de lo mejor" en un solo bloque
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